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EXCELSIOR 2002
LOS VINOS MEXICANOS “PREMIUM”
Entre estos productos que ahora gozan de general simpatía y prestigio, de una manera muy señalada a nivel internacional, figuran los vinos elaborados en Baja California. Allí se localizan --en el área geográfica denominada Valle de Guadalupe--- diversas empresas vitivinícolas cuyos caldos vinícos han alcanzado, en infinidad de concursos internacionales, las preseas más codiciadas por los productores de los principales países del orbe. Este hecho irrefutable, de que los vinos mexicanos obtengan medallas de oro, plata y bronce, en certámenes de gran renombre mundial, es la mejor prueba de la certeza de la aseveración que líneas arriba dejé asentada. Mas a pesar de ese reconocimiento a los vinos bajacalifornianos son muchos los mexicanos que piensan, y en ello están equivocados, que por haber sido elaborados en nuestro país estos productos deben ser más baratos que los importados. La mejor explicación a la pregunta “¿por qué pagar más por un vino mexicano?” está dada por el texto que aparece en el boletín El Espíritu del Vino (publicado por la empresa Monte Xanic, en el número 21, correspondiente al primer trimestre del año 2000). A la letra dice:: “La respuesta tiene dos partes. La primera es que el precio de un vino es principalmente el resultado de los costos de su elaboración. Actualmente, hay vinos mexicanos que tienen calidad similar o más alta que muchos de los importados, pues se utiliza la misma tecnología (a veces una mejor). Pero por razones históricas y culturales todavía creemos que los vinos franceses y españoles son mejores, y que si son más baratos que los mexicanos es porque éstos son demasiado caros. La segunda, es que comúnmente se cree que el vino nacional debe ser más barato porque los vinos de otros países pagan aranceles de importación. Sin embargo, gracias a los respectivos tratados de libre comercio con Chile y Estados Unidos, los chilenos no pagan arancel, y los estadounidenses pagan actualmente sólo ocho por ciento (de acuerdo al TLC, este porcentaje se reducirá dos por ciento cada año hasta llegar a cero. Los vinos de otros países pagan ahora un arancel de treinta por ciento””. Es prudente agregar, a lo anterior, que “los productores mexicanos tienen que importar prácticamente todo lo que interviene en la elaboración del vino: botellas, corchos, barricas, máquinas de embotellamiento, tanques de fermentación, hasta las vides mismas. Los productores nacionales pagan aranceles de importación en todos estos insumos, y lógicamente el costo se refleja en el precio del vino. Sin embargo, los productores de la Unión Europea no pagan aranceles sobre estos insumos, lo que se traduce en costos de producción más bajos”. He querido mencionar lo anterior para ocuparme en esta nota periodística de que a partir del día primero de marzo la empresa Aeroméxico ofrecerá a sus pasajeros de Clase Premier ---durante los vuelos a Europa, Sudamérica y Estados Unidos--- vinos de la marca Monte Xanic, elaborados con las cepas Cabernet Sauvignon y Chardonnay. El crítico enófilo del periódico The Wall Street Journal describió los vinos de Monte Xanic como “los nuevos vinos premium de México”. De éstos dos vinos, que serán degustados en esos vuelos, diré que el vino Cabernet Sauvignon, en sus cosechas 1991 y 1997, ha alcanzado dos medallas de bronce (en concursos efectuados en Estados Unidos y en Canadá), mientras que el de la cosecha 1995 recibió medalla de oro y “El Gran Premio a la Excelencia”, en un certamen llevado a cabo en Francia. El vino Chardonnay ha sido galardonado en Francia, en 1994 (el de la cosecha 1990), con medalla de plata; en Estados Unidos, en 1997 (el vino de la cosecha 1995), con medalla de oro; y en Francia, en el año 2000 (el vino de la cosecha 1998), con medalla de bronce.
LAS MARCAS DE TEQUILA Considerando la cifra arriba anotada de la producción nacional de Tequila, se estima que los tres municipios jaliscienses donde es más importante este cultivo son los siguientes: Tequila (con el 52.86% del total), Arandas (14.40%) y Amatitán (10.46%). Otra fuente de información, oficial por lo que concierne al destilado que ahora me ocupa, es el Consejo Regulador del Tequila. En su página de internet veo que al día 28 de febrero del año 2002 existen registradas ochenta y seis empresas productoras, y que el total de marcas certificadas asciende a seiscientas cuarenta y ocho. En ese listado hay (o había, hasta hace algunos meses) marcas de tequila tan auténticamente mexicanas como Maxim’s de Paris, D’Castillon, Tikal, Barón D’Arignac, Tango, Sevilla la Villa, Six Guns y Flying Dog y Conde Luna. Otras marcas exhiben, de manera manifiesta, la desbordada creatividad y aguzado ingenio de quienes les dan nombre a esos productos, como los siguientes: El Mecapalero, La Migra, El Teporocho, La Ultima y nos Vamos, Gran Cuerno de Chivo, San Pascual Bailón y Los Kikirikis. El pasado viernes 8 de marzo la prensa nacional se ocupó del lanzamiento de un nuevo tequila “Añejo” (se trata de una categoría del aguardiente motivo de esta nota periodística, que está determinada por el tiempo de añejamiento, en barrica de roble, que es de por lo menos doce meses), cuyo nombre, “Don José López Portillo”, mueve literalmente a risa. Dicho individuo, prototipo del nepotismo más nefasto durante su gestión presidencial, ha demostrado, al paso de los años, cuando debía haber guardado una actitud prudente y decorosa, su decrepitud y su miseria física, económica y espiritual. De acuerdo a una nota de prensa, publicada ese día 8 del mes en curso, “la bebida “Don José López Portillo” estará en el mercado a partir del segundo trimestre de este año, y será elaborada por la empresa Tequilera Géminis II ----fundada hace un año por López Portillo y Javier Martínez Salinas---, tendrá una producción mensual de doce mil botellas de setecientos mililitros, con un costo al consumidor de novecientos cincuenta pesos”. El ex presidente, quien durante su mandato sexenal fue depurado modelo de frivolidad, declaró en esa rueda de prensa (convocada para dar a conocer sus nuevos proyectos, con los cuales pretende paliar la “angustiosa situación económica que ahora lo aqueja”) lo siguiente: “”No he invertido nada, estamos consiguiendo créditos. No es más que mi nombre, mi actividad, y el prestigio que yo pudiera tener (subrayado por mí). Para redactar este escrito consulté, en internet, tanto la página del Consejo Regulador del Tequila como la de la Cámara Nacional de la Industria Tequilera, y en ellas no existe la menor mención al tequila “Don José López Portillo”, ni tampoco a la empresa Tequilera Géminis II. Encontré, en cambio, que hay un tequila cuya marca es “Perrísimo”, y recordé que, en alguna ocasión, este sujeto manifestó que “defendería el peso como un perro”, expresión con la cual se ganó a pulso el mote de “La colina del perro”, para el sitio de su residencia. Acerca de la carencia de registro para la marca y para la empresa citaré nuevamente la nota periodística a la que he dado debido crédito. Allí se asienta que “”hasta ahora el tequila “Don José López Portillo” carece de registro oficial ante el Consejo Regulador del Tequila, y la Cámara Nacional de la Industria Tequilera tampoco conoce el proyecto””. Ante este hecho no me queda más que recordar el refrán que asegura “genio y figura hasta la sepultura”. Y otra cosa más, me gustaría saber (si acaso hubiese acontecido tal atrocidad) cuál hubiese sido la respuesta de los consumidores estadounidenses si alguna empresa productora de whiskey, en Kentucky o en Tennessee, hubiese tratado de comercializar un destilado con la marca “Al Capone” o bien “ John Dillinger”, ambas notoriedades de baja estofa, dignas de que una bebida etílica preservase su infausta memoria.
Primer Festival de Cocina de Autor Esos seis alquimistas de la cocina son los siguientes: Frederic Lejars, Erasto Pérez, Denis Garrido, Manuel Pérez, Antonio Hernández y Thierry Beuffe, y presentarán platillos tan novedosos como los que a continuación enlisto: tártara de salmón y callo de hacha, medallón de atún marinado con chile guajillo, lomo de cabrilla al vino tinto, rillete de cochinita pibil, camarones en salsa de mango, costilla de cordero con chile morita al caramelo de tamarindo y mousse de mango de Manila con coco y salsa de jamaica, entre varias otras suculencias. Los anteriores manjares no están regularmente en las respectivas cartas de los restaurantes de esos hoteles Camino Real de Guadalajara, Acapulco, Cancún, Puebla y la ciudad de México, sino que fueron diseñados en exclusiva --por cada uno de esos chefs— para ser presentados como una primicia en este Primer Festival de Cocina de Autor. Segundo Festival de Cocina de California Philippe Seguin, director de alimentos y bebidas del Marquis Reforma, ha desarrollado una magnífica tarea gastronómica, al impulsar la realización de estas muestras gastronómicas --de diferentes tipos de cocina internacional--, para las cuales ha encontrado un óptimo apoyo en los cuatro chefs de ese hotel: Ignacio Gutiérrez, Wilfrido Moreno, Margarito Vargas y David Ramos, quienes han brindado a cada uno de los chefs invitados la colaboración que ellos requieren para el mejor éxito de cada festival. En la carta especial de este festejo del Biencomer y Bienbeber figuran numerosas apetitosidades, como las que a continuación enlisto: risotto de hongos silvestres, chamorro de cordero, atún aleta amarilla a la parrilla, filete de res con puré de papa y elote blanco, filete de robalo rostizado con alubias, pechuga de pollo con risotto y chicharos chinos. El renglón postres es, igualmente, muy sugestivo, ya que incluye cinco especialidades en extremo deliciosas. En la carta de vinos de este festival de cocina de Wente aparecen, lógicamente, los caldos etílicos de esa prestigiada empresa vitivinícola californiana, al lado de los que de manera regular figuran en la lista de vinos de “La Jolla”, cuidadosamente elegidos por Víctor Córdova. Durante poco más de tres semanas, del lunes 15 de abril al jueves 9 de mayo, tendrá vigencia esta muestra culinaria, en la cual los comensales tienen la oportunidad de saborear los guisos del chef Brian Mc Glynn. COFRADÍA DE ENÓFILOS Y GOURMETS En su plática hicieron énfasis en los diversos ingredientes de la cocina prehispánica, que estaba basada en el atinado aprovechamiento de las milpas y de las chinampas, así como de infinidad de animales de toda índole, especialmente de las zonas lacustres, áreas éstas que brindaban a nuestros ancestros una amplia gama de alimentos. Quiero, en este momento, recordar a un antropólogo francés, Jacques Soustelle (autor de cinco libros acerca del grandioso pasado de México), quien en su obra La vida cotidiana de los aztecas en vísperas de la conquista asienta las siguientes frases: “La habilidad de los cocineros aztecas se manifestaba en una gran variedad de platos......ranas con salsa de chile; pescado blanco (iztac michi) con chile y tomate; axolotl, especie de renacuajo de México, que era considerado como un manjar especialmente delicado, sazonado con chile amarillo; pescado servido con una salsa de pepitas de calabaza molidas; hormigas aladas; gusanos de maguey (meocuilin); atole de maíz y de huauhtli, salado o azucarado, con chile o con miel; raíces de diversas especies como el camotli....Por otra parte, y ello constituye, sin duda, una supervivencia de los tiempos difíciles en los cuales la tribu lograba subsistir, con grandes trabajos, en los pantanos, los mexicanos consumían una gran variedad de alimentos acuáticos: ranas, renacuajos, camarones de agua dulce, moscas acuáticas, larvas acuáticas, gusanos blancos y aún los huevos que una mosca acuática (axayacatl) depositaba en cantidades enormes sobre las aguas, y que servía como una especie de caviar, el ahuautli. Los pobres y los campesinos de las orillas de la laguna recogían del agua, incluso, una substancia flotante conocida como tecuitlatl (“excremento de piedra”) ---la espirulina, agrego yo, de muy alto valor nutritivo---, un poco parecida al queso, que prensaban para hacer con ella panes, y consumían también los nidos esponjosos que hacían las larvas de las moscas acuáticas”. La disertación acerca de un aspecto determinado de la enología estuvo a cargo del ingeniero Alfonso Cárdenas, gerente de producción de la empresa Casa Madero, quien hizo pormenorizada referencia a los vinos elaborados en dicha empresa, ubicada en el Valle de Parras, en el estado de Coahuila. Un aspecto en el cual hizo especial hincapié concierne a la acertada aplicación de la más avanzada tecnología de punta (cuidadoso manejo de los viñedos, empleo de clones seleccionados, portainjertos de la mejor calidad y control de las plagas vitícolas propias de cualquier viñedo, vinificación mediante los métodos más modernos y empleo de barricas para obtener una excelente maduración de los vinos), lo que ha dado por resultado que los vinos de Casa Madero sean exportados hoy en día a treinta y siete países del mundo, y que en numerosos concursos vinícolas (en los cuales un grupo de catadores analiza la calidad de los vinos de los principales países, y después de minuciosas deliberaciones premia a los que alcanzan las calificaciones más altas). Hayan sido galardonados con casi cincuenta medallas, de oro, plata y bronce. Una vez que los asistentes escucharon estas dos pláticas se procedió a la degustación de cinco vinos de la marca Casa Madero: dos fueron blancos: Chardonnay Casa Madero y Chardonnay Casa Grande, y los tres restantes fueron tintos: Merlot Casa Madero, Cabernet Sauvignon Casa Madero y Cabernet Sauvignon Casa Grande. Los cofrades allí reunidos comentaron las características visuales, olfativas y gustativas de estos vinos, y coincidieron en que se trataba de productos de gran calidad y excelente sabor. Más tarde los chefs Guadalupe García de León del Paso y Gerardo Vázquez Lugo sirvieron tres deliciosos platillos. La entrada consistió en un “napoleón” de ancas de rana, con emulsiones de tomate y jitomate. Como guiso principal sirvieron pato en salsa de pipián. El postre consistió en xoconostles rellenos. Estos tres manjares resultaron muy exquisitos. “VINO Y GASTRONOMIA” En la edición correspondiente al mes de marzo del 2002, el número 185 de esta revista de muy bella presentación tipográfica, aparecen tres reportajes relativos a nuestro país. El primero, de trece páginas, con infinidad de fotografías, lleva por título “México, D.F.: una ciudad, mil mundos”, que es, a mi parecer, una atinada presentación para que cualquier lector español tenga una caleidoscópica visión de algunos de los aspectos más sobresalientes de la vida en la ciudad de México.. El segundo, de ocho páginas de extensión, versa acerca de algunos aspectos interesantes de la cocina mexicana., enfatizando en las suculencias de tres platillos: la crema de cilantro, las quesadillas de cuitlacoche y el solomillo de cerdo al mole, que fueron armonizados con seis vinos españoles, obteniéndose una deliciosa gama de aromas y sabores de ese maridaje. El tercer reportaje, de nueve páginas, hace alusión al tequila, mostrándolo como una bebida destilada detrás de la cual “hay una cultura rica y antigua, e incluso una Denominación de Origen que vela por su autenticidad y pureza”, según escribe el autor de ese artículo periodístico. Con el objeto de presentar la revista “Vino y Gastronomía” en los círculos enológicos capitalinos vinieron a México tres directivos de esa lujosa publicación: Luis Magaña, el Editor: Sofía Magaña, la Asistente del Editor; y Víctor Rodríguez, el Director de la revista. En el hotel Camino Real se llevó a cabo, previamente, una interesante cata dirigida de doce vinos de España, que fue conducida con todo acierto por Víctor Rodríguez. Los doce vinos degustados fueron de cuatro Denominaciones de Origen: Rioja, Ribera del Duero, Penedés y Costers del Segre, de tres regiones vitivinícolas españolas: La Rioja, Castilla-León y Cataluña.. A continuación enlisto los nombres de esos vinos, presentes todos ellos en el comercio capitalino de México, según lo indicó el conductor de la degustación. 1. Barón de Chirel, Reserva, cosecha 1994. ( excelente). Bodega: Vinos de los Herederos del Marqués del Riscal. Denominación de Origen Calificada Rioja. 2. Gonzalo de Berceo, Reserva, cosecha 1996. ( muy buena). Bodegas Berceo. Denominación de Origen Calificada Rioja. 3. Gaudium, cosecha 1994.( excelente). Unión Viti-Vinícola. (Bodegas Marqués de Cáceres). Denominación de Origen Calificada Rioja. 4. Marqués de Murrieta, Reserva, cosecha 1997.( buena). Bodegas Marqués de Murrieta. Denominación de Origen Calificada Rioja. 5. Beronia, Gran Reserva, cosecha 1992.( buena). Bodegas Beronia. Denominación de Origen Calificada Rioja. 6. Marqués de Vargas, Reserva, cosecha 1997. ( buena). Bodegas Marqués de Vargas. Denominación de Origen Calificada Rioja. 7. Mayor de Ondarre, Reserva, cosecha 1992 (buena). Bodegas Olarra. Denominación de Origen Calificada Rioja. (Entre comillas y en negrilla aparece la evaluación de las añadas, de acuerdo al juicio del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Calificada Rioja) Los tres vinos degustados de la Denominación de Origen Ribera del Duero fueron los siguientes: 1. Vega Sicilia Único, cosecha 1987. Bodegas Vega Sicilia. 2. Duratón, cosecha 1998. Bodegas y Viñedos de Ribera del Duero. 3.. Torremilanos, Gran Reserva, cosecha 1994. Bodegas Torremilanos. Dos fueron los vinos de Cataluña: 1. Mas la Plana, Gran Reserva, cosecha 1995. Bodegas Miguel A. Torres. Denominación de Origen Penedés. 2. Raimat Tempranillo (el único vino monovarietal catado esa noche, ya que los once restantes fueron resultado de un coupage --mezcla— de vinos obtenidos de varias cepas diferentes), cosecha 1997. Bodegas Raimat. Denominación de Origen Costers del Segre. Considero muy interesante comentar que esa noche fue degustado, lo que de ninguna manera es frecuente en este tipo de catas dirigidas, el vino Vega Sicilia Ünico, cosecha 1987, para el cual los calificativos de “mítico”, “excepcional”, “el más caro de España”, y algunos otros de la misma índole, son utilizados frecuentemente por quienes lo suelen paladear. Se trata de un vino de producción muy limitada ---lo que, en parte, explica su elevado precio--- elaborado en Valbuena del Duero, en la provincia de Valladolid, del cual se ha comentado repetidamente que era el preferido de Winston Churchill.. Es un vino de extraordinaria calidad (resultado de una vinificación en extremo cuidadosa, y cuyo costo es muy alto, mismo caso del Chateau Petrus, de la francesa región de Pomerol y del Pingus, de la Ribera del Duero, calificado como “el tinto más codiciado y cotizado de España, en la actualidad”). No es insólito que llegue a ocurrir que el catador que degusta este excepcional vino, en alguna ocasión que prueba analíticamente otros vinos, se lleve la agradable sorpresa de advertir que otro vino, de precio más bajo y menor renombre, le parece de cualidades enológicas más sobresalientes. Así me ocurrió a mí con el vino Gaudium, de La Rioja, cuyas características organolépticas fueron, a mi juicio, extraordinarias. Momentos más tarde hice una mini encuesta entre algunos amigos presentes esa noche, y esas cuatro o cinco personas me dijeron que su opinión coincidía con mi apreciación sensorial. He tenido la oportunidad de leer los tres números más recientes de la revista “Vino y Gastronomía” ---los correspondientes a los meses de Febrero, Marzo y Abril de 2002--- y puedo asegurar que su contenido editorial es de muy alta calidad, lo que la hace una publicación de gran interés para aquellos que gustan de estar enterados de diversos asuntos gastronómicos y enológicos. Para suscribirse a ella pueden enviar un correo electrónico a la siguiente dirección: suscripciones@vinoygastronomia.net También pueden escribir al domicilio social, en la calle de Amador y Fernando, 6. Madrid 28040, España, solicitando información al respecto. LOS VINOS DE CALIFORNIA El principal mercado exterior para los vinos de California es Gran Bretaña, que adquirió noventa millones de litros de vino. Canadá ocupó el segundo lugar, con una compra de casi cincuenta y tres millones de litros. Los países que ocuparon los lugares siguientes fueron Holanda, Japón, Bélgica, Alemania, Irlanda, Francia (cuya importación de vino de California fue de cinco millones de litros), Suecia y Dinamarca. México ocupó el lugar décimo quinto, al haber importado poco más de tres millones de litros. Como punto de comparación diré que en el año 2000 nuestro país adquirió casi cuatro y medio millones de litros de vino de California. Hace dos semanas tuvo verificativo una cata de vinos de californianos elaborados con la variedad Merlot. La Oficina de Comercio e Inversión del Estado de California invitó en esta ocasión a Luis Cárdenas Barona para que hiciera la exposición respectiva de esos vinos en una cata dirigida. Su presentación fue amplia y atinada, enfatizando en la importancia de la industria vitivinícola en dicha entidad estadounidense. A continuación explicó las características organolépticas de cinco vinos, de las siguientes marcas: Ironstone, Wente, Saint Supéry, Kendall-Jackson y De Loach, de encomiable calidad y excelente sabor. Por otro lado, en el hotel Four Seasons de la ciudad de México se llevó a cabo la presentación de los productos vínicos de once empresas vitivinícolas de California (son las siguientes, enlistadas por orden alfabético: Barefoot Cellars, Firestone Vineyard/Curtis Winery, Foppiano, J. Lohr Winery, Joseph Phelps, P. Mondavi, Ridgewood Vineyards, Robert Mondavi Winery, Saint Supery, Villa Mount Eden y Wente Vineyards), quienes vinieron a nuestro país integrando una misión comercial, con la finalidad de mostrar la excelencia de sus vinos. Esa noche, al concluir la presentación abierta al público interesado en los nuevos vinos californianos, fue servida una cena cuya preparación corrió a cargo de los chefs Regis Lacom, del hotel Four Seasons; y Robert Sturm, quien vino expresamente de Sonoma, California, para esta ocasión. Fue una auténtica “cena-maridaje”, ya que con los deliciosos platillos servidos: Foie Gras con flan de espárragos, costalitos de queso de cabra con aceite de chilpotle y ensalada fresca de frutas tropicales, salmi de ave de caza con verduras y filete de res servido sobre crepas dauphinoise con echalotes, los comensales degustaron siete vinos de magnífica calidad, advirtiendo la apetitosa armonización establecida entre los diferentes guisos y cada uno de los vinos. Quiero enfatizar mi comentario señalando que entre esos siete vinos, tres de ellos, a mi parecer, tienen una extraordinaria calidad y exquisito sabor: el blanco Chardonnay Robert Mondavi Private Selection, cosecha 2000, y los tintos Pinot Noir Foppiano, cosecha 1999, y Joseph Phelps Insignia, cosecha 1998. Estos vinos son de una calidad enológica muy ostensible. DEGUSTACIÓN DE VINOS DE LA RIBERA DEL DUERO Con el objeto de presentar los vinos de la marca Prado Rey, de Ribera del Duero, elaborados por la empresa Real Sitio de Ventosilla, estuvieron en la ciudad de México Angela García Alvarez, directora de exportación, y Angel Margüello, el director técnico-enólogo de la casa, quien hizo la explicación respectiva a los distintos vinos allí producidos. Cabe agregar que estos vinos ha sido multipremiados en varios concursos, tanto nacionales (en España) como internacionales, lo que pone de manifiesto su notoria calidad enológica. Los vinos degustados ese día fueron los siguientes: Salgüero rosado, cosecha 1999; el tinto Prado Rey crianza, cosecha 1997, y el tinto Prado Rey reserva, cosecha 1998, de excelentes atributos en cuanto al aroma y al sabor. LOS 45 AÑOS DEL “NICOS” Los párrafos anteriores tienen plena vigencia hoy en día, casi tres lustros después, ya que el tiempo transcurrido ha cimentado el indudable prestigio coquinario del “Nicos” en esa populosa zona del Distrito Federal, en la cual, juzgada a priori, se podría suponer que no existe un restaurante de esta clase, el cual esta semana cumple cuarenta y cinco años de ininterrumpido funcionamiento. En efecto, el día 5 de Junio del año 1957 abrió sus puertas “Nicos”, y desde entonces se ha caracterizado por presentar lo más delicioso y tradicional de la cocina mexicana. Raymundo Vázquez y su esposa María Elena Lugo han sido incansables promotores de la buena mesa en Azcapotzalco, y entre varias otras acciones dignas de encomio promovieron, al lado de otros seis dinámicos restauranteros de esa zona capitalina, lo que en su tiempo ---en la década de los años ochentas--- fue sin duda la mejor presentación acerca de las galas de la cocina nacional: la Muestra Gastronómica de Azcapotzalco de la Cocina Mexicana. En la cuarta edición de esa festividad culinaria, realizada en 1984, participaron como comensales poco más de dos mil personas, en la cual aquellos siete promotores de la buena cocina nacional, presentaron cien platillos de señalada sabrositud. Cabe agregar que los restauranteros involucrados en esa muestra del buencomer cedieron (los ocho o nueve años que estos festejos tuvieron lugar) todas sus ganancias a diversas obras de beneficio social, obsequiando a escuelas y asilos de esa Delegación del Distrito Federal los materiales (pupitres, camas, colchones, etc) requeridos para su funcionamiento. Otro gran mérito de Raymundo Vázquez Estévez fue haber iniciado, en el año 1967 (cuando casi nadie, en la capital mexicana, se preocupaba por promover una verdadera cultura gastronómica y enológica, sustentada en el placer que está dado por el hecho de acompañar las comidas con vino), los festivales ---que aún tienen lugar--- denominados “Agosto: el mes del vino, en “Nicos”, en los cuales los comensales obtenían considerables descuentos al ordenar los mejores vinos del mercado nacional. Para dar una muestra del impacto de esas promociones enológicas diré que en 1985 este restaurante desplazaba mensualmente de noventa a cien cajas de vino (mil doscientas botellas), y durante ese mes de agosto las ventas sumaban más de ciento treinta cajas, lo que equivale a poco más de mil quinientas botellas. Muy pocos establecimientos de restauración podrían, en esos días, hace casi diecisiete años, equipararse, en este sentido, al restaurante “Nicos”. A más de lo anterior, es conveniente mencionar que ahora que Gerardo Vázquez Lugo se ha hecho cargo de la cocina y de la dirección de este feudo culinario (desde hace aproximadamente tres o cuatro años), se han multiplicado las ya de por sí nutridas presentaciones que, por años, han caracterizado al “Nicos”, como las muestras de cocina de Cuaresma, de “Muertos”, y varias otras igualmente exitosas. Para concluir, diré que el sábado pasado tuvo lugar la inauguración de una muestra gastronómica, para conmemorar los cuarenta y cinco años del “Nicos”, en la cual Gerardo Vázquez presentó numerosos platillos de ostensible suculencia, como los que a continuación enlisto (entre muchos otros del menú especial por el cuadragésimo quinto aniversario de existencia): sopa de mejillones al chilpotle, pechuga en pepián estilo Jalisco, conejo adobado y huachinanguito empapelado. En el renglón postres figuran delicias tales como el pastel de chocolate y nuez con frutos del bosque, las panetelas de almendra con leche de coco y piña caramelizada, y el sorbete de pétalos de rosa en caldillo de cítricos y frutos rojos. Hoy, viernes 7, y mañana, sábado 8 de Junio, todavía es posible saborear esos exquisitos platillos, en el restaurante “Nicos”, de Azcapotzalco, un espacio donde se rinde culto a la buena cocina mexicana. EL CHAMPAGNE MOET CHANDON Mucha tinta ha corrido en torno a que fue el monje benedictino Pierre Perignon (a quien sus compañeros de monasterio ---en la Abadía de Hautvillers, en la cual fungía como ecónomo--- le daban el respetuoso trato de Dom) el inventor, o el “descubridor”, de esta deliciosa bebida efervescente, que actualmente goza de tanto prestigio en el mundo entero. No faltan quienes aseguran, con documentos plenamente comprobatorios de sus aseveraciones, que años antes de que Dom Perignon incursionara en la vinicultura ya se bebía un vino espumoso en Inglaterra. Lo cierto es que la leyenda ha calado más hondo que la propia historia, en el pensamiento de quienes se interesan por el devenir secular de dicho néctar etílico. De allí que casi todo parece arrancar con las actividades vitivinícolas que Pierre Perignon realizaba en la ciudad de Epernay, en el corazón de la región de Champagne, y existe una hermosa frase, atribuida a ese monje, la cual fue pronunciada, se dice, cuando iba a saborear una copa de ese vino espumoso, que años después recibiría el nombre de Champagne: ¡Venid, venid, hermanos, que estoy bebiendo estrellas! La región de Champagne cubre una extensión aproximada de treinta mil hectáreas, de las cuales el sesenta por ciento está cubierto de viñas. Allí hay doscientas sesenta mil parcelas, cuyos propietarios son dieciséis mil viñadores, quienes siembran las tres variedades de uvas autorizadas para la elaboración de este delicado vino burbujeante: Chardonnay, Pinot Noir y Pinot Maunier en áreas clasificadas como Grands Crus, las más importantes por la clase de las uvas que allí son vendimiadas, y Premiers Crus, las que ocupan el segundo lugar en la categoría de terrenos más apropiados para el cultivo de las cepas apropiadas para elaborar el Champagne. (Dicho sea de paso, el vino espumoso es “el” Champagne: y la región de donde procede tan reputado vino espumoso es “la” Champagne). Una de las marcas de Champagne más importantes y renombradas del mundo es Moet & Chandon, empresa cuyos seculares orígenes se remontan al año 1716, cuando Claudio Moet se inició en el negocio de los vinos. Más tarde, en 1743, año en que son acreditados los primeros embarques de Champagne, fue fundada la empresa que hoy en día lleva la razón social de Moet & Chandon, Cabe agregar que la producción global anual de Champagne asciende a poco más de doscientos cincuenta millones de botellas , y que el diez por ciento de esa cifra ---más de veinticinco millones de botellas--- son elaboradas por dicha casa cuya sede es la preciosa ciudad de Epernay. La exportación del Champagne Moet & Chandon se estima en veinte millones de botellas, aproximadamente. Hace unos días estuvo en México el ingeniero Philippe Coulon, director enólogo de Moet & Chandon, para dirigir una degustación de tres de los Champagnes más representativos de esa marca: el Brut imperial, el Brut imperial Rosé y el Néctar Imperial (éste último de reciente lanzamiento mundial). En su presentación ---ante un centenar de enófilos, interesados en estos báquicos asuntos--- hizo referencia a la historia de esa afamada casa productora, y señaló que la línea denominada “Imperial” (nombre que lleva una amplia gama de estos vinos espumosos como homenaje a Napoleón Bonaparte, quien fue amigo de los directivos de esa compañía) comprende, a más de los tres anteriores, el Reserva imperial, el White Star y el Dry Imperial, todos de extraordinaria calidad y delicado sabor. Mención especial merece el Champagne ”Esprit du Siecle”, producido especialmente para conmemorar el comienzo del nuevo siglo. Se trata de un vino espumoso de producción muy limitada, para el cual los calificativos de “único”y “excepcional” son quizá los más acertados. Es el resultado de un coupage de diez añadas diferentes, resultado de las vendimias obtenidas en un siglo, cada una de las cuales fue catalogada, en su momento, como “millesimé”, por su finura y calidad. Este Champagne (a diferencia de todos los demás, los cuales son el resultado de dos fermentaciones, la segunda de las cuales se lleva a cabo en la botella en la cual es puesta a la venta) tuvo tres fermentaciones, lo que lo hace una verdadera obra de arte de la enología. Al día siguiente de esta interesante degustación los directivos de la casa Moet & Chandon en México (Jerome Seignon, Maria Isabel Coalla, Marie Ouzan y Gabriela Rodríguez) organizaron una espléndida cena en el restaurante “Ciboulette”, del chef Olivier Lombard. Fue una agradable reunión en la cual participaron, como comensales, doscientas personas, quienes degustaron el Champagne Moet & Chandon Brut Imperial Rosé de principio a fin de la velada. Los guisos servidos esa noche fueron los siguientes: Tournedos de atún al ajonjolí; pechuga de pato marinada con especias de la india y salsa de higos frescos. Y como postre Arlette de frutas rojas con crema inglesa a la pimienta de Sechouan y vainilla. Estos tres platillos armonizaron de manera perfecta con dicho Champagne rosado, elaborado con predominio de la cepa Pinot Noir, lo que le confiere un delicado aroma y sabor a frutas rojas. A manera de colofón a esta nota gastronómica y enológica, citaré dos frases alusivas al elíxir etílico que es orgullo de Francia. La primera es del escritor inglés Charles Dickens: “”El Champagne es uno de los extras elegantes de la vida”. La segunda fue pronunciada por Napoleón Bonaparte: “En la victoria mereces beber Champagne. En la derrota la necesitas”. LA GASTRONOMIA DE COREA --- principalmente los propios habitantes de la capital, quienes eran, y son, muy adictos a los platillos preparados con carne de perro--- los manjares que desde más de dos mil años son tradicionales en la cocina de aquella nación asiática. Esa decisión gubernamental provocó general descontento en la población, ya que en las costumbres culinarias de aquel país la ingesta de esa carne es motivo de acentuado placer palatal (quienes la comen frecuentemente aseguran que es en extremo deliciosa, y además la consideran altamente afrodisíaca, lo que juega un papel muy importante en su amplio consumo), y por ese motivo los habitantes de Seúl se manifestaron profundamente disgustados con la decisión del gobierno. Apenas concluyeron aquellos juegos ----y una vez que Corea del Sur, y principalmente su ciudad capital, ya no se encontraba bajo la atención mundial---, el gobierno volvió a autorizar el amplio consumo de carne de perro, de manera especial la sopa de carne canina llamada poshintang, que hoy en día es tan popular entre el pueblo de Corea del Sur. De acuerdo a las investigaciones arqueológicas más recientes, los coreanos han comido carne de perro durante miles de años. Y no se trata únicamente de una esporádica alimentación en tiempos de crisis o de carencias nutricionales (como ha ocurrido en infinidad de países del mundo (entre muchos otros Francia, especialmente en la guerra franco-prusiana de 1870), en los cuales, en períodos de hambruna colectiva, se ha recurrido a la ingesta de carne canina para satisfacer el hambre apremiante, que la mayoría de los habitantes de una población determinada experimentan en un momento dado. En 1999, cuando ya estaba decidido que diversas ciudades coreanas y japonesas serían sede de numerosos juegos de la Copa Mundial 2002 de futbol, se registró un inicial movimiento tendiente a desautorizar el consumo de carne de perro en Corea del Sur, que no prosperó debido a la tenaz oposición de muchos fanáticos a ese tipo de carne. En el mes de noviembre de 2001, muy próximas ya las competencias deportivas asiáticas, Brigitte Bardot, ardiente defensora de los derechos de los animales, instó al gobierno de Corea del Sur, en una entrevista realizada en la radio de Seúl, a escuchar las opiniones de los extranjeros acerca de la ingesta de carne de perro. La respuesta de Corea del Sur, emitida por varios miembros del Parlamento, fue inmediata. Le dijeron a esa actriz francesa, quien se ha distinguido por su ferviente actividad en pro de muchas especies de animales, que antes de preocuparse por los perros coreanos manifestase su interés (lo que ha hecho en repetidas ocasiones en su patria) por los caballos y los caracoles, que tanto gustan en toda Francia desde hace muchísimos años. Hoy en día el gobierno de Corea del Sur se ha pronunciado abiertamente por la libre ingesta de la carne de perro, a pesar de la opinión de quienes juzgan que debería decretarse una prohibición total del perro en la alimentación humana. Es prudente mencionar que el Parlamento de Taiwán aprobó una ley que prohibe terminantemente el consumo de carne de gato y de perro. Quienes violan esta ley se hacen acreedores a una multa de trescientos dólares. Acerca de este asunto, el consumo de parte de los humanos de carnes de diferentes orígenes, es conveniente transcribir un párrafo del libro Bueno para Comer, del antropólogo Marvin Harris: “”Comemos y digerimos --los seres humanos somos omnívoros, que comemos alimentos de origen animal y vegetal-- toda clase de cosas, desde secreciones rancias de glándulas mamarias a hongos o rocas, o si se prefieren los eufemismos, queso, champiñones y sal. En la definición de lo que es apto para consumo humano interviene algo más que la pura fisiología de la digestión. Ese algo más son las tradiciones gastronómicas de cada pueblo. Las personas nacidas y educadas en los Estados Unidos aprenden a disfrutar las carnes de vacuno y de porcino, pero no de las de cabra o de caballo, o de las de larvas y saltamontes. Y con absoluta certeza no serán aficionadas al estofado de rata. Sin embargo, la carne de caballo les gusta a los franceses y a los belgas.... Los occidentales se abstienen de comer perros fundamentalmente porque constituyen una fuente de carne ineficaz, y porque disponen de toda una variedad de fuentes alternativas de alimentos de origen animal. En China, por ejemplo, donde la escasez perenne de carne ha dado lugar a una pauta bien arraigada de vegetarianismo involuntario, el consumo de carne canina es la norma, no la excepción””. Entre los pueblos prehispánicos de Mesoamérica estaba muy arraigado el consumo de carne de perro xoloiztcuintle. Estos pequeños canes, casi totalmente desprovistos de pelo, eran considerados la representación del dios Xólotl. Se les castraba y engordaba, para luego ser saboreados por los gastrónomos aztecas. Heriberto García Rivas señala que había tres géneros de estos canes: el ya mencionado Xoloiztcuintle , a quien se le confería la misión de guiar las almas de los muertos a su eterno descanso en el inframundo (lo que recuerda en la mitología helénica al Cancerbero, un perro de tres cabezas, y al barquero Caronte, en la laguna Estigia, cruzando ese espacio acuático llevando las almas de los muertos a los infiernos); el Itzcuintepozoli , provisto de una pequeña joroba, y el Tepeitzcuinte. Estos animalitos, llamados comúnmente perro pelón mexicano, eran cocinados de la misma manera como los guajolotes, los venados y los conejos. Se comenta que son de carne muy suave y delicada. DELEITES GASTRONOMICOS Lo anterior viene a colación en virtud de que el hotel JW Marriot presentará del lunes17 al viernes 28 de Junio una muestra gastronómica cuyo título es “Copas y Platos de Excelencia”, que tiene como fundamento la deliciosa armonización de diversos platillos cocinados a base de cordero y los magníficos vinos nacionales de las marcas Santo Tomás y Chateau Camou. Este festival coquinario es el felíz resultado de la participación de tres empresas. Por un lado participa la US Meat Export Federation (organización no lucrativa, que se encarga de promover el consumo en México de diversas carnes rojas estadounidenses). Por otro está “Con Vino”, firma que distribuye en México varias marcas de vinos elaborados en nuestro país. Y como establecimiento sede el restaurante “Grill” del hotel Marriot, de Polanco. El día de la inauguración de esta muestra culinaria los chefs Enzo Fornito y Ralph Romano presentaron un menú con las siguientes suculencias: carpaccio de cordero con comino y piñón; ensalada de lechuga rellena de cordero y queso de cabra; gratin de gnocchi en boloñesa de cordero; chambarete de cordero relleno y cous cous siciliano. Como postre, un exquisito parfait helado de finas hierbas con coulis de frutos rojos y cardamomo. Los vinos que acompañaron esos guisos fueron, por una parte, Cabernet/Zinfandel, Gran Vino Tinto y Gran Divino, de Chateau Camou; y por la otra Merlot y Unico, de Santo Tomas. GASTRONOMIA Y VINOS DE CLUB DEL GOURMET El Club del Gourmet presentó en días pasados una degustación de varios vinos de las bodegas Alvear y Enate, de España, cuya cata dirigida fue realizada por Rafael Rodríguez y Carlos Núñez, directivos de ambas empresas quienes vinieron a México a presentar sus respectivos vinos. Inicialmente fueron catados cuatro vinos de la casa Enate, adherida a la Denominación de Origen Somontano (de Aragón, España), dando comienzo la sesión con el vino blanco Chardonnay Barrica 2000. En seguida el vino Rosado, cosecha 2001. Después el tinto Reserva Especial, cosecha 1998; y concluyó con el tinto Reserva Especial cosecha 1996. A continuación, sirvieron como aperitivo el vino generoso Capataz, de la casa Alvear, de Andalucía. Luego, acompañando una ensalada de jitomates secos, aceitunas y queso mozarella, sirvieron el vino blanco Chardonnay 2.3.4 Enate. Y para un atinado maridaje con el plato principal, filete de res al vino tinto, fue escanciado el vino Enate Reserva, cosecha 1997. El postre, consistente en mousse de chocolate con teja de almendra, fue acompañado con el vino generoso Pedro Ximénez Solera 1910, de la Bodega Alvear. Los ocho vinos degustados en esa ocasión son de excelente calidad enológica y de delicioso sabor. FESTIVAL GASTRONOMICO EN “LA JOLLA” El pasado lunes 24 de Junio dio comienzo, en el restaurante “La Jolla”, del hotel Marquis Reforma de esta ciudad, una muestra culinaria en la cual el chef Thierry Blouet ---director propietario del “Café des Artistes”--- presentará una selección de los platillos más gustados en ese renombrado restaurante de Puerto Vallarta. Una vez más Philippe Seguin, director de alimentos y bebidas del hotel sede, ha diseñado un interesante festejo del biencomer y bienbeber, y en esta ocasión ha invitado como chef huésped a Thierry Blouet, quien, entre otros méritos, es miembro de la Academia Culinaria de Francia y Maitre Cuisinier de France (Maestro Cocinero de Francia). Compartiendo la responsabilidad de la finura y delicia de los manjares de este menú especial, estarán los chefs Ignacio Gutiérrez y Wilfrido Moreno, del Marquis Reforma. Entre los numerosos platillos que serán presentados a la consideración de los comensales (durante este festival culinario, que concluye el viernes 12 de Julio), figuran los siguientes: carpaccio de salmón y res; foie gras de pato, con arúgulas y pistaches; crema de langostinos y calabaza; gazpacho al achiote; pato rostizado laqueado con miel de agave; pichón con foie gras y salsa de Madeira; salmón asado con laca de frijol negro; chuletón de cerdo con champiñones y morillas. Los postres, creación del chef Franck Monnier, serán, así mismo, una delicia: torre de marfil con brocheta de mango y piña; parfait de caramelo y pera; Napoleón de chocolate con crema de limón; y crujiente de vainilla y compota de plátano al ron añejo, entre varios otros melindres. En todos estos guisos se advierte la creatividad de ambos chefs, cuyas especialidades coquinarias encierran delicados aromas y exquisitos sabores, que tanto agradan a quienes los degustan. EL CAVIAR: LUJO GASTRONOMICO Un aspecto digno de ser enfatizado, en la plural actividad culinaria de Alejandro Kuri, está dado por las repetidas muestras gastronómicas que suele presentar ante diversos grupos de comensales, quienes teniendo conocimiento de los exquisitos platillos que él prepara, le confían la confección de comidas y cenas privadas. Pero no solamente incursiona este chef en lo que pudiera ser llamada la alta cocina mexicana (entendiéndose con esta designación los guisos nacionales de prosapia y suculencia, pilar fundamental de la cocina tradicional de nuestro país), sino que de un tiempo a la fecha se ha dedicado a realizar comidas y cenas en las que el caviar es el ingrediente principal de los apetitosos y sofisticados manjares que prepara. Cabe señalar que no son muchos los chefs que en México sirvan frecuentemente tales excelencias palatales, bien por el elevado precio que alcanzan los diferentes tipos de caviar, bien porque se requiere una cierta preparación (que Alejandro Kuri obtuvo durante una estancia en Nueva York, especializándose en estos platillos, considerados por muchos una verdadera lascivia palatal), que únicamente se obtiene con paciente y repetitivo trabajo culinario. Tomando en consideración lo anterior, el Grupo Enológico Mexicano invitó al chef Alejandro Kuri a presentar, en ocasión del Capítulo XXXVII de la Cofradía de Enófilos y Gourmets, una plática en torno al caviar. En el hermoso salón “El Vitral”, del restaurante “Les Moustaches” (el renombrado feudo gastronómico de Luis Gálvez), se reunieron ----por trigésimo séptima ocasión--- catorce cofrades a escuchar esta disertación acerca de la hueva del esturión (que ha sido llamada, poéticamente, “Perla del Mar Caspio”), la cual incluyó una documentada exposición de los diferentes tipos de caviar: Osetra, Beluga, Sebruga, Golden Osetra e Imperial Black. A continuación, el enófilo Gerardo de Landa se refirió, de manera amena y muy documentada, a la historia de los vinos de la marca Monte Xanic, aludiendo a las peculiaridades del suelo y del clima que imperan en el Valle de Guadalupe, en el estado de Baja California, factores éstos que han sido propicios para la elaboración de vinos de gran clase. En su charla, Gerardo de Landa mencionó los diferentes y complejos procesos ----que comienzan con las vendimias manuales de los mejores racimos de uvas, que se hallan en su momento idóneo de madurez---, los cuales tienen lugar antes de que el vino sea embotellado y esté listo para ser degustado. Momentos más tarde el mismo enófilo llevó a cabo la cata dirigida de cuatro de los vinos de la casa Monte Xanic. Para esta reunión fueron seleccionados dos vinos blancos y dos tintos. Los dos primeros fueron Calixa Chardonnay, cosecha 2000, y Chardonnay, cosecha 1998. Los dos tintos fueron Calixa Cabernet Sauvignon, cosecha 2000, y Cabernet Sauvignon, cosecha 1997. Los vinos Monte Xanic de la línea Calixa son vinos jóvenes, fáciles de ser degustados por quienes se están adentrando en el fascinante mundo de la apreciación sensorial de los vinos. Son vinos muy agradables, elaborados para su consumo inmediato, más que para su guarda en una cava y posterior degustación, pasados algunos años. Además, tienen otra importante ventaja: en razón de que su elaboración es menos compleja, tecnológica y enológicamente hablando, su precio es más reducido que la línea de los varietales que han sido sometidos a un lento proceso de crianza, que tiene por finalidad la perfecta maduración de esos vinos. Una palabra más acerca de los vinos de la línea Calixa de Monte Xanic. Recientemente se llevó a cabo en la queretana población de Tequisquiapan el Primer Concurso Enológico “Vintequis 2002”, organizado por la Asociación Mexicana de Sommeliers. En ese certamen el jurado, integrado por catorce jueces, evaluó sesenta y cinco vinos mexicanos (cifra que corresponde al ochenta por ciento de la producción nacional) y concedió diecinueve medallas (siete de oro, seis de plata y seis de bronce) y una Mención Honorífica, a los vinos cuyas calificaciones fueron las más altas. El vino Calixa Chardonnay, cosecha 2000 fue premiado con medalla de oro. El vino Calixa Cabernet Sauvignon, cosecha 2000 obtuvo medalla de plata. Y el vino Cabernet Sauvignon, cosecha 1997 obtuvo medalla de oro. Este Capítulo XXXVII de la Cofradía de Enófilos y Gourmets concluyó con la degustación de tres platillos a base de caviar, que el chef Alejandro Kuri preparó para esta ocasión: el primero fue una rosa de salmón ahumado con caviar Sebruga. El segundo, una tártara de camarón con caviar Osetra. El tercero consistió en un exquisito sachimi de atún al aceite de romero, con caviar Beluga “OOO” (triple cero), quizá el tipo de caviar más delicioso y el más apreciado por quienes gustan de saborear esta excelencia palatal y, por ende, el que alcanza el precio más alto. LOS VINOS DE CASTILLA-LA MANCHA La superficie cubierta de viñedos en España es estimada en casi un millón y medio de hectáreas (exactamente 1.445,834 ha), que corresponde al ocho por ciento del área agrícola del país. Las viñas españolas son el diecisiete por ciento de la superficie total vitícola del mundo, y el veintidós por ciento del viñedo europeo. En España existen cincuenta y tres Denominaciones de Origen oficialmente registradas, siete de las cuales están ubicadas en la Comunidad Autónoma de Castilla-La Mancha, que se localiza en la zona central de este país. Los nombres de esas D. de O. son los siguientes: La Mancha, Valdepeñas, Jumilla, Almansa, Mondéjar, Méntrida y Manchuela. Los viñedos de Castilla-La Mancha cubren una superficie de unas seiscientas mil hectáreas, que equivalen al cincuenta y uno por ciento del total de las viñas españolas. En esta región vitivinícola predomina el sistema de cooperativas ---existen treinta de ellas---, y el número estimado de viticultores asciende a treinta y cuatro mil. La producción promedio anual de vino se calcula en mil ochocientos millones de litros, pero hay que señalar que la producción en el año 2001 ascendió a dos mil cien millones de litros. De esta crecidísima cantidad aproximadamente el sesenta y siete por ciento son blancos; el veinticinco por ciento son tintos; y el restante ocho por ciento son rosados. El viñedo de la Denominación de Origen La Mancha produce anualmente cien millones de litros de vino, el cual, antaño, tenía una mala imagen dentro del país, porque se consideraba, injustamente, por cierto, que los vinos allí elaborados eran simplemente regulares, pero ahora, merced al cuantioso volumen de exportaciones de esos caldos etílicos, comienzan a ser mejor apreciados tanto en España como en los mercados del extranjero. El área cubierta de viñas es de unas ciento noventa mil hectáreas (188.682 ha., exactamente), mientras que la de Valdepeñas es de ciento quince mil hectáreas. Conviene agregar que la Denominación de Origen Valdepeñas adquirió notoriedad porque los vinos allí producidos eran guardados en colosales tinajas de barro, en forma de ánfora, cuya capacidad oscilaba entre los diez mil y los quince mil litros. Las variedades de uvas más utilizadas en las zonas productoras de vinos de Castilla-La Mancha son las siguientes: en las uvas blancas la principal es la Airén, seguida de la Viura, también llamada Macabeo, en Cataluña. En las uvas tintas la más importante es la Cencibel, llamada Tempranillo, en La Rioja, Tinta del País, en la Ribera del Duero y Ull de Llebre, en Cataluña. Cabe agregar que de un tiempo a la fecha han comenzado, en Castilla-La Mancha, a elaborar vinos con las variedades clásicas francesas: Cabernet Sauvignon, Merlot, Chardonnay. En días pasados tuvo lugar, en la Oficina Comercial de la Embajada de España en México, una presentación de alimentos y bebidas de Castilla-La Mancha, en la cual predominaron los vinos elaborados en esa Comunidad Autónoma, así como los quesos manchegos, los aceites de oliva y los melindres regionales. Entre los vinos allí presentados tuve la oportunidad de degustar los vinos de la marca “Videva”, de la Denominación de Origen Valdepeñas, especialmente el Crianza cosecha 1996 y el Reserva cosecha 1995, de magnífica calidad. De la misma manera, me agradó el varietal Tempranillo, cosecha 1999, de esa empresa. Otra casa productora presente en esta muestra fue Bodegas Arúspide, igualmente de Valdepeñas, cuyos vinos de la marca “Agora”, especialmente el delicioso “Agora Genuino”, son de excelente clase enológica. LOS VINOS DE ARGENTINA La enóloga Serena Sutcliffe señala que “Históricamente, las variedades de uva más comunes son las rosadas de Criolla Grande y su clon Cereza”. Y Ed McCarthy menciona que “la producción argentina se centra en la uva Criolla, una versión de cáscara rosada de la variedad País de Chile, y en otra uva rosada llamada Cereza. Entre las dos suman la mitad de las plantaciones del país. La mayor parte del vino hecho con estas uvas es una bebida sencilla para el mercado interno”. Ya luego habrían de venir otras cepas, introducidas por los inmigrantes italianos, en el transcurso del siglo XIX, como Lambrusco, Sangiovese y Barbera. Más tarde comenzarían a ser elaborados vinos con las variedades llamadas “finas”, como Cabernet Sauvignon, Pinot Noir, Chardonnay, Merlot, Malbec, Chenin Blanc y Syrah. En la obra El libro del vino y las bebidas argentinas (1994) leo lo siguiente: “Con estas cepas se posibilitó el desarrollo de varietales y assemblages finos. La jerarquización del consumo determinó que los vinos comunes de uva Criolla fueron reduciendo su participación en el total del mercado interno, y aumentaran correlativamente las opciones de cepajes finos. En este lento, largo y gradual paso del vino de damajuana a los delicados assemblages de aroma sutil y paladar complejo está toda la historia de la viticultura nacional”. En numerosos libros referentes al vino he encontrado la información de que Argentina es el cuarto o quinto productor en el mundo. En la obra mencionada líneas arriba, en la página 9, queda asentado que “los vinos argentinos son oriundos del quinto país en el ranking mundial de productores”. Y en la página 13 aparece que “Argentina ocupa el cuarto lugar en el ranking mundial de productores y el quinto en cuanto al consumo”. La Oficina Internacional de la Viña y el Vino --organismo que afilia a una cuarentena de países vitivinicultores— dio a conocer en 1994 las cifras oficiales de la producción de vino en el mundo, correspondientes a 1993. En ese documento se enlistan los diez países más importantes por el volumen de vino elaborado: Italia (6.270 millones de litros), Francia (5.800 millones), España (3.300 millones), la CIS --que agrupa a varias naciones de la ex URSS— (1.780 millones), Estados Unidos de América (1.540 millones), Argentina (1.390 millones), Alemania (1.340 millones), Sudáfrica (998 millones), Portugal (735 millones) y Rumania (545 millones de litros). De acuerdo a esas cifras, Argentina ocupaba el sexto lugar por su producción de vino y Chile el décimo sexto. El porcentaje de exportación de vino de Argentina correspondía al tres punto tres de su producción total, mientras que la comercialización de vino chileno en el extranjero era del veintisiete punto cinco de su producción. Hoy en día se han registrado grandes cambios en lo concerniente a los principales países productores de vino. Los tres primeros siguen siendo Italia, Francia y España, seguidos de Estados Unidos de América. Se comenta que si California fuese una nación independiente ocuparía el lugar número cuatro en el orbe, ya que en el año 2001 fueron elaborados en esa entidad estadounidense más de mil cuatrocientos millones de litros de vino. Es muy probable que Argentina esté ubicada en el lugar cinco o seis de la clasificación mundial, pero es indudable que hoy en día ---a diferencia de lo que ocurrió durante varios años--- los vitivinicultores de esa nación sudamericana han manifestado encomiable interés por elaborar vinos de notoria calidad y finura. Ha quedado atrás la producción de vino ordinario, que suele ser llamado “de pasto”, que si bien no es desagradable al paladar de quien lo degusta es el resultado de una vinificación menos compleja que la que se requiere para producir vinos de gran clase. Hace unos días estuvo en México el enólogo Roberto de la Mota, director de la Bodega Terrazas de los Andes, para presentar los vinos de esta empresa ubicada en la región de Mendoza, la zona vitivinícola más importante de Argentina, que se localiza al pie de la Cordillera de los Andes. En esa ocasión fueron degustados varios vinos de esa marca, que por sus diferentes procedimientos de vinificación y crianza están ubicados en tres categorías: Alto, Reserva y Finca Selecta. De la categoría intermedia, tuve oportunidad de probar ese día el Chardonnay Reserva, el Malbec Reserva y el Cabernet Sauvignon Reserva, que me parecieron de señalados atributos enológicos. A continuación degusté las dos gemas de esa empresa, Gran Malbec y Gran Cabernet Sauvignon (su crianza en barrica se prolonga, en ambos vinos, por dieciocho meses, y luego permanecen en botella otros doce meses, antes de salir al mercado), que me parecieron dos vinos de extraordinaria calidad, por su delicioso bouquet y exquisito sabor. Estos vinos argentinos ya se encuentran en el comercio capitalino, y su degustación permitirá el placer de saborear muy buenos vinos de mesa. Hace dos años fue inaugurado en México un hermoso restaurante,
la primera sucursal hasta entonces del célebre bistro parisino Au
Pied de Cochon, ubicado en el populoso barrio de Les Halles. Con tal motivo,
escribí una nota periodística alusiva a esa apertura,
y me referí a ese local cuyo emblema es un cerdito, diciendo que
había llegado a la capital mexicana el “cerdito viajero”.
“Los Amigos de Fierro”
Los especialistas en viticultura afirman que en el periodo terciario,
hace de ello unos sesenta y seis millones de años, apareció
la vid, planta que se extendió por Asia, Asia Menor y Europa. Gracias
a la información proporcionada por la paleobotánica (la rama
de la ciencia que estudia las plantas fósiles) tenemos conocimiento
de la existencia de hojas de vid y de racimos fósiles, que se remontan
a los tiempos del pleistoceno, un millón de años antes de
nuestra era. Durante la Edad del Bronce, hace aproximadamente unos cuatro
mil o cinco mil años, la viticultura era practicada extensamente
en el Medio Oriente.
La palabra placer tiene varios sinónimos. Entre otros, puedo
enlistar los siguientes: gusto, contento, alegría, regocijo.
El placer puede ser definido como “la sensación agradable que produce
la satisfacción de un deseo material o inmaterial”. Es común
afirmar que la delectación es efímera, que los goces son
fugaces y que los deleites son pasajeros. De ahí la certeza del
refrán que asegura “los placeres por onzas, los pesares por arrobas”.
En el calendario gastronómico mexicano existen platillos de
“temporada”, de acuerdo a la época del año. Al comenzar enero
tiene vigencia, por un día, la rosca de “reyes”. El 2 de febrero,
día de la “Candelaria”, lo común es disfrutar de los tamales,
de muy diferentes estilos y sabores. Durante la Semana Santa la costumbre
culinaria establece el consumo de platillos a base de pescados y mariscos.
Meses después, durante las festividades septembrinas, los guisos
tradicionales más degustados son la birria, el pozole, el
menudo, etc., con las naturales influencias propias de cada estado o región
de nuestro país. Al llegar los primeros días de noviembre
ya está listo el “Altar de Muertos”, y los dulces típicos,
como la calabaza en tacha, la capirotada y otros melindres por el estilo,
hacen las delicias de los comensales. Para diciembre, ese mes “platónico”
por excelencia
Festival de cocina en “Au Pied de Cochon”
A mediados del siglo XVI llegaron las primeras vides a Chile, llevadas
por los colonizadores españoles, para quienes el consumo del vino,
acompañando sus comidas, era parte substancial de su ingesta
cotidiana.
Paul Kirchhoff, etnohistoriador alemán nacionalizado mexicano,
acuñó el término Mesoamérica, aplicado a una
“superárea cultural”, que comprende una vasta, dilatada región
que se extiende de la parte centro septentrional de México
---desde Zacatecas hacia el sur--- hasta Costa Rica. En esta
extensa zona geográfica florecieron, en el pasado, diversas
culturas como la olmeca, la maya y la azteca, para sólo nombrar
aquellos grupos étnicos que dejaron luminosa huella de su tránsito
por el mundo, en infinidad de construcciones, que hoy en día
podemos admirar en nuestro país, lo mismo que en Guatemala,
Belice, Honduras y El Salvador.
Los mejores vinos mexicanos son elaborados, actualmente, en dos zonas
geográficas: el Valle de Parras, la única que cuenta con
la Denominación de Origen que otorga el gobierno de México,
y la otra es el Valle de Guadalupe, en el estado de Baja California.
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